La Parashá Pekudei revela que la construcción del Mishkán es más que un proyecto arquitectónico: es un modelo de co-independencia y accountability divino-humano. Cada contribución individual al Mishkán refleja nuestro pacto de co-creación con Dios para el Tikkun Olam, donde juntos somos mejores que solos, transformando lo cotidiano en sagrado.
Dios nos extiende el universo y nos dice: 'Reparen, embellezcan, sean co-creadores conmigo'
Co-Independencia: Lecciones de Pekudei
- Jack Levy
- 13 mar 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 12 abr 2024
Por Jack Levy M.
En la Parashá de Pekudei, encontramos una profunda reflexión sobre la contribución individual y colectiva en la construcción del Mishkán, un llamado a tomar nuestras herramientas, nuestros dones, y con ellos, bordar nuestra participación en el lienzo del mundo. Aquí, en esta parashá que cierra el ciclo del libro de Éxodo, nos revela no solo el arte de construir un Mishkán físico, sino también el llamado a edificar, con cada acto cotidiano, el Mishkán más amplio y esencial: Nuestro Mundo.

Existe una palabra que no encuentra una traducción exacta en español: Accountability. A menudo se la traduce como responsabilidad, pero para mí, esa palabra se queda corta. Para mí, implica Verlo, Adueñarlo, Resolverlo, y Hacerlo. Es en este contexto donde Accountability se transforma. No es simplemente una palabra, sino un pacto; el eje sobre el cual se teje toda familia y sociedad, pero también es una danza entre lo divino y lo humano. Dios, en un gesto supremo de confianza, nos extiende el universo y nos dice: "Reparen, embellezcan, sean co-creadores conmigo". Y nosotros, en respuesta, abrazamos esta misión no como una carga, sino como el más preciado de los legados: el "Accountability" de co-crear un mundo mejor. Esta es, en esencia, la distinción fundamental entre contrato y pacto [1]. Mientras el contrato se establece bajo la obligación del cumplimiento de ciertos deberes, el pacto, en cambio, representa un compromiso ético y moral nacido de la profunda convicción de asumir nuestra responsabilidad como guardianes de nosotros mismos, de nuestro mundo y de cada persona dentro de nuestro círculo de influencia. Este compromiso se convierte en el motor de nuestra existencia, impregnando cada acción con el propósito de tejer juntos el tapiz de un futuro más compasivo, justo y lleno de esperanza.

Cada aporte al Mishkán, cada donación de corazón, cada habilidad puesta al servicio del conjunto es un eco de esa confianza divina. Y aquí surge, luminosa, una palabra que aprendi hace unos años de mi esposa, la idea de la CO-INDEPENDENCIA: esa conciencia de que sí, soy suficientes por mi mismo, pero a tu lado soy mejor, es decir juntos... si juntos somos una sinfonía, una obra maestra de interconexiones y posibilidades.
La construcción del Mishkán es, en su esencia, equivalente al Tikkun Olam, la reparación del mundo. Cada acción, por mínima que parezca, cada palabra de aliento, cada gesto de bondad, es un ladrillo en este proyecto divino-humano de sanación. Dios nos ha confiado este mundo, no solo para habitarlo, sino para mejorarlo, para elevarlo.
Y aquí estamos, en este punto de encuentro entre lo finito y lo infinito, tejiendo juntos el tapiz de un mañana más compasivo, más justo, más santo. Nuestra participación en Tikkun Olam es nuestra firma en el pacto eterno con lo divino, una afirmación de que, en este vasto y maravilloso cosmos, tenemos un papel esencial y único y una misión que nos trasciende y nos define.

Asi, Pekudei se revela como una melodía de posibilidades, celebrando nuestro potencial colectivo. Nos recuerda que cada de nosotros posee la capacidad de iluminar, de transformar ese entorno y convertirlo en esa "Tierra Prometida". Nos anima a comprender cómo Dios deposita su confianza en cada uno de nosotros para embellecer el mundo. Al perfeccionar nuestro ser, al "revelar al Mesías" a través de nuestros actos y elecciones cotidianas, trascendemos nuestra individualidad, impulsando el bienestar colectivo y el progreso universal. Nos convertimos en aliados esenciales de una causa superior a nuestra existencia individual: la armonía universal, demostrando que poseemos tanto el poder como el deber de hacer Tikkun Olam.
Bibliografía
[1] Sacks, J. (2020). Morality: Restoring the Common Good in Divided Times. Basic Books.
Soy suficiente por mi mismo, pero a tu lado soy mejor, juntos somos una sinfonía
Para llevar
No somos solo responsables del mundo: somos co-creadores confiados por Dios para repararlo. Cada acción cotidiana es nuestra firma en el pacto eterno de transformación.
Mesa de Shabat
- 1.
¿En qué área de tu vida estás asumiendo 'accountability' como pacto y no solo como obligación contractual?
- 2.
¿Quién en tu círculo de influencia te convierte en 'sinfonía' y cómo podrían juntos co-crear algo mayor?
- 3.
¿Qué 'ladrillo' específico vas a aportar esta semana al Tikkun Olam desde tu vida cotidiana?
Fuentes
- [1]Morality: Restoring the Common Good in Divided Times — Rabbi Jonathan Sacks
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