Noah -¿QUIÉN ESTÁ USANDO A QUIÉN?
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Parasha Semanal9 min

Noah -¿QUIÉN ESTÁ USANDO A QUIÉN?

Por Jack Levy · 11 de octubre de 2026

Desde el arca de Noaj hasta los algoritmos de Instagram, exploramos la antigua pregunta: ¿cuándo una herramienta que construimos para servirnos comienza a usarnos a nosotros? La Torre de Babel no fue castigada por su altura, sino por el ladrillo: la primera tecnología de producción en masa que convirtió al ser humano en componente de su propio sistema.

Linea de Transmision

Bereshit 5:29
Talmud
Zohar
Rashi sobre Ber
Ajronim
Hoy

Una mujer está tomando café con una amiga y, en algún momento de la conversación, dice:

—Tengo que comprar pañales.

Cinco minutos después abre Instagram.

Pañales.

Facebook.

Pañales.

Una página de noticias.

Pañales.

Y entonces sucede una de las experiencias religiosas más comunes del siglo XXI:

**“¡Mi celular me está escuchando!”**

Porque aparentemente Mark Zuckerberg no tiene nada mejor que hacer que sentarse en California con audífonos esperando:

“Silencio todos… habló de pañales. Activen Pampers.”

Nos reímos, pero detrás de la paranoia existe una pregunta seria.

Porque la misma escena puede interpretarse de dos maneras.

Una:

**“Me están manipulando.”**

La otra:

**“Qué impresionante. Necesitaba algo y apareció justo frente a mí.”**

La tecnología puede sentirse como vigilancia o como servicio.

Y la diferencia abre una pregunta mucho más antigua de lo que imaginamos:

**¿En qué momento una herramienta que construimos para servirnos comienza a usarnos a nosotros?**

## El Primer Sueño Tecnológico

La pregunta aparece ya en la historia de Noaj.

Cuando nace, su padre Leméj le pone ese nombre diciendo:

**זֶה יְנַחֲמֵנוּ מִמַּעֲשֵׂנוּ וּמֵעִצְּבוֹן יָדֵינוּ**

*“Éste nos consolará de nuestro trabajo y del esfuerzo de nuestras manos.”*

**Bereshit 5:29**

Es una frase extraordinaria.

La expectativa que rodea el nacimiento de Noaj es que algo finalmente alivie el peso de la existencia.

Rashi lleva esta idea todavía más lejos: recoge una tradición según la cual Noaj introdujo herramientas agrícolas que facilitaron el trabajo de la tierra.

Es decir, el consuelo no era solamente emocional.

También era tecnológico.

Desde entonces seguimos persiguiendo exactamente el mismo sueño.

Inventamos herramientas para reducir fricción.

El arado porque trabajar la tierra era agotador.

La rueda porque cargar cosas era una pesadilla.

La imprenta porque copiar un libro a mano era absurdo.

Internet porque aparentemente caminar hasta una biblioteca era demasiado pedir.

Y ahora inteligencia artificial porque, después de miles de años de civilización, finalmente concluimos que **pensar también cansa**.

No hay nada necesariamente malo en eso.

De hecho, Noaj termina construyendo una de las estructuras tecnológicas más extraordinarias de toda la Torá: el arca.

Dios le da instrucciones precisas:

**עֲשֵׂה לְךָ תֵּבַת עֲצֵי גֹפֶר**

*“Haz para ti un arca de madera de gófer.”*

**Bereshit 6:14**

Después vienen dimensiones, divisiones, materiales, niveles.

Arquitectura.

Ingeniería.

Planificación.

Y funciona.

El arca cumple perfectamente su función.

**Salva a la humanidad.**

Sólo que ocurre algo incómodo.

La humanidad sobrevive…

pero la humanidad no cambia.

Noaj sale del arca, planta una viña, bebe, se embriaga y en cuestión de pocos pesukim volvemos a encontrar vulnerabilidad, vergüenza y caos familiar.

El mundo fue reiniciado.

El hombre no.

Ahí aparece la primera advertencia de la parashá:

**una herramienta puede salvarte la vida sin enseñarte qué hacer con ella.**

Puede darte más años sin enseñarte a vivirlos.

Puede darte acceso a toda la información del planeta sin darte criterio.

Puede multiplicar tu poder sin multiplicar tu sabiduría.

Pero ése todavía no es el verdadero problema.

Para encontrarlo tenemos que avanzar una generación.

## El Invento Del Ladrillo

La historia de Babel suele contarse como si unas personas hubieran intentado construir un edificio tan alto que Dios se puso nervioso.

“Piso 97… cuidado, ya casi llegan.”

Pero el texto dice algo mucho más extraño.

Babel comienza así:

**וַיְהִי כָל־הָאָרֶץ שָׂפָה אֶחָת וּדְבָרִים אֲחָדִים**

*“Toda la tierra tenía una sola lengua y las mismas palabras.”*

**Bereshit 11:1**

Una lengua.

Un discurso.

Una sociedad.

Una dirección.

Y entonces aparece algo aparentemente insignificante:

**הָבָה נִלְבְּנָה לְבֵנִים וְנִשְׂרְפָה לִשְׂרֵפָה**

*“Vamos, fabriquemos ladrillos y quemémoslos al fuego.”*

Y la Torá añade:

**וַתְּהִי לָהֶם הַלְּבֵנָה לְאָבֶן**

*“El ladrillo les sirvió en lugar de piedra.”*

**Bereshit 11:3**

Parece un detalle de construcción.

No lo es.

La piedra existe en la naturaleza.

Tiene formas distintas.

Hay que buscarla, transportarla, adaptarse a ella.

El ladrillo puede producirse.

Estandarizarse.

Repetirse.

Una unidad idéntica a otra.

De pronto el ser humano ya no está limitado por lo que encuentra.

Puede fabricar los componentes de su propio mundo.

Y entonces dicen:

**הָבָה נִבְנֶה־לָּנוּ עִיר וּמִגְדָּל וְרֹאשׁוֹ בַשָּׁמַיִם וְנַעֲשֶׂה־לָּנוּ שֵׁם**

*“Construyamos para nosotros una ciudad y una torre cuya cabeza llegue al cielo, y hagámonos un nombre.”*

**Bereshit 11:4**

Tecnología.

Escala.

Coordinación.

Uniformidad.

Desde la perspectiva de cualquier consultora moderna, Babel es un caso de éxito.

Todo el equipo alineado.

Una misión compartida.

Cero fricción.

Nadie cuestionando la estrategia.

LinkedIn estaría emocionadísimo.

Sólo hay un problema.

**Dios decide destruir el proyecto.**

¿Por qué?

CUANDO VALE MÁS EL LADRILLO QUE EL HOMBRE

Pirkei deRabbi Eliezer conserva una imagen brutal sobre los constructores de Babel.

La torre llegó a adquirir tal importancia que si un hombre caía y moría, prácticamente nadie prestaba atención.

Pero si caía un ladrillo, se sentaban a llorar:

**“¿Cuándo podremos reemplazarlo?”**

El ladrillo valía más que la persona.

Eso es mucho más perturbador que una humanidad intentando alcanzar físicamente el cielo.

Porque aquí la Torá está señalando algo que seguimos haciendo.

Primero construimos herramientas para servirnos.

Después construimos sistemas para organizar esas herramientas.

Después organizamos nuestras vidas alrededor de esos sistemas.

Y eventualmente olvidamos para qué los construimos.

No inventamos las redes sociales para volvernos adictos.

Las inventamos para conectarnos.

No inventamos el correo electrónico para despertar con 147 pendientes.

Lo inventamos para comunicarnos.

No compraste un teléfono para desarrollar ansiedad cuando llega al 8% de batería.

Lo compraste para tener mayor libertad.

Y un día la herramienta que debía liberar nuestra atención comenzó a competir por ella.

Eso es Babel.

No que construyamos demasiado.

**Que aquello que construimos termine adquiriendo más importancia que aquel para quien fue construido.**

Y entonces pensaríamos que ya entendimos la lección:

“La tecnología es peligrosa porque puede esclavizarnos.”

Bonito.

Pero todavía falta una vuelta.

## Nuestra Nueva Criatura

Hoy existe otro miedo.

La inteligencia artificial.

¿Qué sucede si se vuelve demasiado inteligente?

¿Qué pasa si puede crear mejor que nosotros?

¿Si toma decisiones?

¿Si aprende nuestros patrones?

¿Si termina conociéndonos mejor de lo que nosotros mismos nos conocemos?

Hay algo deliciosamente irónico en la pregunta.

La literatura rabínica imagina a los ángeles cuestionando la decisión divina de crear al ser humano.

¿Para qué crear una criatura capaz de mentir, destruir y hacer tanto daño?

Y miles de años después somos nosotros quienes miramos nuestra creación y preguntamos:

**“¿Estás seguro de que fue buena idea crear esto?”**

Tal vez toda inteligencia termina preocupándose por aquello que produce.

Y nuestro miedo central parece ser éste:

**¿Qué pasa cuando la máquina sea más inteligente que nosotros?**

Pero quizá ésa sea nuevamente la pregunta equivocada.

Porque el verdadero peligro no comienza cuando una máquina empieza a pensar.

**Comienza cuando nosotros dejamos de hacerlo.**

## Daat

La tradición judía tiene una palabra extraordinaria:

**דעת — Daat.**

Normalmente la traducimos como “conocimiento”.

Pero conocimiento se queda corto.

La Torá dice:

**וְהָאָדָם יָדַע אֶת־חַוָּה אִשְׁתּוֹ**

*“Y Adam conoció —yada— a Javá, su esposa.”*

**Bereshit 4:1**

Obviamente el texto no está diciendo que Adam recibió información nueva sobre Javá.

Daat es conocimiento que entra en relación.

Que conecta.

Que toca la vida.

Que termina convirtiéndose en decisión.

Puedes saber perfectamente que llevas cuarenta minutos viendo videos que no querías ver…

y continuar deslizando.

Eso no es falta de información.

Es otra cosa.

Vivimos quizá en la época con mayor acceso al conocimiento de la historia y, sin embargo, seguimos descubriendo que **tener información no equivale a tener criterio**.

La inteligencia artificial probablemente va a saber cada vez más.

Ésa no es necesariamente la tragedia.

La tragedia sería que nosotros ejercitáramos cada vez menos nuestra capacidad para discernir.

Porque la libertad no consiste en que nadie te influya.

Eso nunca ha existido.

Tus padres te influyen.

Tus amigos.

Tu cultura.

Tus heridas.

Tus deseos.

Los medios.

Los algoritmos.

La libertad consiste en poder reconocer qué te está influyendo y decidir qué hacer con ello.

Eso es Daat.

## Volvamos A Los Pañales

Regresemos a aquella mujer.

Habla sobre pañales.

Cinco minutos después aparece un anuncio.

¿La escuchó el teléfono?

¿Lo predijo un algoritmo?

¿Su amiga hizo una búsqueda relacionada?

¿Existe un complejo sistema de datos que llegó a la conclusión de que probablemente necesitaba pañales?

Puede ser.

Pero ahora entendemos que ésa no era la pregunta importante.

La pregunta no es:

**“¿Instagram intenta influirme?”**

Claro que intenta influirte.

Sería un modelo de negocio bastante extraño si pagaran millones de dólares para enseñarte anuncios esperando que no modificaran absolutamente nada.

La pregunta es:

**“¿Soy consciente de cómo intenta influirme?”**

Porque ser influenciado no significa automáticamente ser controlado.

Hay una distancia entre estímulo y respuesta.

Entre recomendación y decisión.

Entre impulso y acción.

Y en esa distancia todavía vive algo profundamente humano.

**El problema no es que el algoritmo aprenda quién eres.**

**El problema comienza cuando tú dejas de preguntarte quién eres.**

## ¿Quién Sirve A Quién?

Noaj construyó una herramienta que preservó la humanidad.

Babel construyó un sistema al que la humanidad terminó subordinándose.

La diferencia no está en construir.

La Torá jamás propone un mundo sin tecnología.

Después construirá el Mishkán.

Más adelante el Beit Hamikdash.

La civilización judía nunca tuvo como ideal regresar a una cueva y desconectarse del mundo.

La pregunta es mucho más exigente:

**¿Quién está al servicio de quién?**

La tecnología amplifica.

Amplifica nuestra velocidad.

Nuestra creatividad.

Nuestra capacidad.

Nuestro acceso.

Pero también puede amplificar nuestra distracción, nuestro deseo y nuestra inconsciencia.

Por eso quizás no necesitamos tenerle miedo al futuro.

Tenemos una tarea mucho más difícil.

Seguir desarrollando aquello que ninguna herramienta debería ejercer en nuestro lugar:

criterio.

Presencia.

Responsabilidad.

Daat.

La capacidad de detenernos y preguntar:

¿Esto que puedo hacer…

**quiero hacerlo?**

¿Esto que me recomienda el algoritmo…

**me sirve?**

¿Esto que todos están pensando…

**lo pienso yo?**

¿Esta herramienta está ampliando mi humanidad…

o estoy reorganizando mi humanidad alrededor de ella?

No tengas miedo de que la inteligencia artificial se vuelva más inteligente.

**Preocúpate por no dejar de desarrollar tu propia conciencia.**

Porque la historia de Noaj nunca fue solamente la historia de un arca.

Babel nunca fue solamente la historia de una torre.

Y esta conversación nunca fue solamente sobre inteligencia artificial.

Siempre fue sobre libertad.

Y miles de años después seguimos enfrentando exactamente la misma pregunta:

# ¿Quién Está Usando A Quién?

El ladrillo puede producirse. Estandarizarse. Repetirse. Una unidad idéntica a otra.

Para llevar

La verdadera pregunta no es si la tecnología nos escucha, sino si nosotros seguimos escuchándonos a nosotros mismos cuando ella habla.

Mesa de Shabat

  1. 1.

    ¿Qué herramienta en tu vida pasó de servirte a controlarte sin que te dieras cuenta?

  2. 2.

    Si pudieras diseñar tu propia 'arca', ¿qué salvarías y qué dejarías atrás del mundo actual?

  3. 3.

    Esta semana, ¿en qué momento vas a apagar una herramienta antes de que ella decida por ti?

Fuentes